Intercesión
La Biblia registra muchos grandes logros para el reino de Dios que llegaron como resultado de la oración ferviente, fiel e intercesora. La oración no es sólo un arma, una fuerza y una señal, es también el lenguaje de nuestra alma. Sin oración nuestro espíritu corre el riesgo de volverse frágil, débil, impotente y frío.
