Los Días de Isaac

Los Días de Isaac

El concepto de intermediario se encuentra a menudo en los negocios. El propósito del intermediario es ser un enlace entre el fabricante (el que fabrica el producto) y el minorista (el que vende el producto). Si bien un intermediario no siempre es necesario, su función puede resultar útil. El intermediario es el responsable de adquirir el producto del fabricante y de asumir los riesgos asociados con el producto. El intermediario es el intercesor que facilita las relaciones y comercializa el producto a minoristas potenciales. El intermediario es el emisor que distribuye el producto al minorista.

Al igual que el concepto de intermediario, Isaac, el segundo en el patriarcado y en la filiación, es el intermediario de la bendición del pacto divino. Al igual que su padre, Abraham, antes de él, y su hijo Jacob después de él, Isaac recibe este pacto de Dios. Génesis 26:2-4 registra:

El Señor se apareció y le dijo: "No vayas a Egipto. Quédate en la región de la que te voy a hablar. Vive en ese lugar por un tiempo. Yo estaré contigo y te bendeciré, porque a ti y a tus descendientes daré todas esas tierras. Así confirmaré el juramento que hice a tu padre Abraham. Multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y les daré todas esas tierras. Por medio de tu descendencia todas las naciones de la tierra serán bendecidas".

Lo que llama la atención del estudio de Isaac es que gran parte de su historia está entrelazada con las historias de otras personas que lo rodeaban: Abraham, Rebeca, Jacob y Esaú. Incluso los capítulos escritos sobre él, la historia de Abimelec y la transmisión de la bendición, guardan una gran similitud con la historia de su padre. En la historia patriarcal, Isaac no es el comienzo del pacto como Abraham, ni quien se convirtió en el padre de las tribus de la nación, como Jacob. Abraham y Jacob tienen capítulos y capítulos de historias. Al igual que un hijo del medio que a veces se queja de ser ignorado, Isaac no solo es un intermediario, sino también alguien con una historia muy corta.

Sin embargo, entender la historia de Isaac lleva a comprender que Isaac es tan importante como los demás, porque Isaac es la continuación del pacto. Él es necesario. Dios lo usa tanto para recibir como para transmitir la bendición divina. Al igual que el intermediario en un negocio, este patriarca juega un papel importante. En la historia integral y entrelazada de Isaac, él también es el ...

Heredero. Isaac heredó la misma bendición del pacto que Dios inició con su padre, Abraham, en Génesis 12:2-3: "Haré de ti una nación grande y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!". Esta bendición del pacto se consolidó en Génesis 15:4 cuando Dios prometió que el propio hijo de Abraham sería el heredero de esta promesa y que su descendencia sería tan numerosa como las estrellas del cielo.

Intercesor. Isaac, al enfrentarse a una situación de infertilidad similar a la de sus padres, intercedió a favor de su esposa, Rebeca. Génesis 25:21 registra: "Isaac oró al Señor en favor de su esposa, porque era estéril. El Señor oyó su oración y ella quedó embarazada". Para que el pacto continuara a través de Abraham e Isaac y finalmente se cumpliera, era necesaria una nueva generación. La oración del intermediario cerró esa brecha.

Emisor. Isaac hizo la promesa a la siguiente generación a través de su segundo hijo. En medio de su delicada salud y como resultado de un engaño, Isaac terminó transmitiendo la bendición que debería haber sido para su hijo mayor, Esaú, a su hijo menor, Jacob. Génesis 27:29 dice: "Que te sirvan los pueblos; que se postren ante ti las naciones. Que seas señor de tus hermanos; que se postren ante ti los hijos de tu madre. Maldito sea el que te maldiga y bendito el que te bendiga". Finalmente, es Jacob, el tercer patriarca, quien engendra a los hijos que componen las doce tribus de la gran nación de Israel.

Pero lo que hace que Isaac sea aún más grande en su papel de intermediario es que también es una imagen. Isaac, cuando era joven, iba a ser un sacrificio para poner a prueba a Abraham. Él caargó la leña sobre sus hombros, obedeció la voluntad de su padre e iba a ser la ofrenda sacrificada al Señor ese día. Esto es muy parecido a nuestro Salvador, quien cargó la madera en la que iba a morir, fue sometido a la voluntad de su Padre celestial y literalmente se convertiría en el cordero perfecto inmolado a favor de la humanidad. Isaac fue la imagen y la figura de Jesucristo.

Al recordar estos detalles de la historia de Isaac, tan entrelazados y pequeños como son, tal vez podamos identificarnos. Puede que no seamos intermediarios, pero quizá conocemos lo que se siente serlo. ¿Se encuentra en la historia de alguien más? ¿Siente que tiene poco de su nuestra propia historia para compartir? ¿Acaso a veces se siente insignificante? A veces somos aquellos con quienes Dios comienza y a quienes llama. Otras veces somos los que Dios usa para hacer realidad un llamado. Y a veces. nuestro llamado es simplemente ser intermediarios, continuar lo que Dios ya ha comenzado. Si ese es usted hoy, sea fiel como Isaac.

Como heredero, sea quien permanece obediente y fiel en el papel que Dios le ha encomendado. Sirva con humildad y sirva bien, dondequiera que este.

Como intercesor, sea quien ora por aquel que Dios está usando en ese momento.

Como emisor, sea quien transmite las bendiciones que Dios le ha dado a aquellos que Dios está levantando después de usted.

Y como imagen, sea quien representa a Cristo en este mundo, sea quien recuerda hoy que por insignificante que se sienta, Jesús, el Hijo de Dios, lo amó tanto que murió por usted. Él lo sostiene, incluso mientras sirve en ese lugar intermedio.

Paige Graves es la pastora interina de Monroe Nazarene en Monroe, Ohio.

Public