En la mesa

En la mesa

Una de las preguntas que a menudo me hacen sobre mis viajes como superintendente general es: «De todos los lugares que ha visitado, ¿cuál es su favorito?» Por supuesto, esa es una pregunta injusta porque amo la iglesia en todo el mundo con todas sus expresiones de diversidad y unidad. Así que debo esquivar la pregunta sonando un poco regional y decir que, por supuesto, ¡es el país donde nací y crecí! Esto reduce un poco el posible sesgo de un superintendente general itinerante.

Pero hay una pregunta que no puedo esquivar aunque quisiera: « Después de haber estado en tantos lugares y haber probado tantas comidas deliciosas, ¿cuál es su comida favorita de todo el mundo?». Mi respuesta es inequívoca y fácil de defender. Mi comida favorita es la misma que el Señor Jesucristo probó durante su ministerio terrenal: ¡comida mediterránea del Medio Oriente!».

Antes de que todos nos pongamos a la defensiva por la riqueza y diversidad culinaria de la familia nazarena en todo el mundo, permítanme compartirles la experiencia que me llevó a esa conclusión.

Fue en la primavera de 1994 y yo estaba en mi primer viaje al Medio Oriente, en esa ocasión viajé como capacitador global de Ministerios Nazarenos de Compasión. Mi amigo y pastor local de Jordania, Afeef Halasah, me llevó a un restaurante hermoso cerca de los Cedros del Líbano mencionados en la Biblia. Aunque estaba fascinado con el lugar y la naturaleza, lo que quedó grabado en mi corazón fue la experiencia alrededor de la mesa. Comenzaron sirviendo un meze mediterráneo (una mezcla de ensaladas, purés de vegetales para untar y pan recién horneado), suficiente para una comida completa, pero eso era solo la entrada.

Casi media hora después, trajeron los platos principales de carne: una exquisita selección de pollo, cordero y carne de res a la parrilla, acompañado de otro tipo de pan recién horneado. Cuando estaba más que satisfecho, mi amigo y guía me dijo que era hora de pasar a la mesa contigua para comer un poco de fruta, mientras los camareros limpiaban la mesa y la preparaban para… sí, ¡el postre y el té!

Después de casi dos horas de un verdadero festín, mi amigo me explicó algo que se ha convertido en una constante cuando viajo por el mundo y me encuentro con los diversos miembros de nuestra familia nazarena: muchas cosas ocurren alrededor de la mesa.

Luego Afeef me explicó el significado misionológico del pasaje de Apocalipsis 3:20. Cuando Jesús dijo: «¡Aquí estoy! estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, cenaré con él y él conmigo», él estaba enfatizando no solo la importancia de abrirle nuestro corazón, sino también el hecho de que una relación profunda con Él, que disfruta de su presencia, solo puede experimentarse cuando estamos sentados con Él en la mesa.

Mi experiencia como superintendente general itinerante ha sido que, si bien es emocionante y alentador compartir la Palabra y la adoración con nuestra familia nazarena en todo el mundo, las relaciones más profundas se han construido alrededor de la mesa. Tengo una colección de fotos en las que mi esposa y yo estamos alrededor de la mesa con la familia, aprendiendo de ellos, comiendo con ellos y disfrutando de la comunión del Señor entre nosotros.

Sí, la comida mediterránea es definitivamente mi favorita (igual que lo era para Jesús), pero, aún más importante, ¡compartir alrededor de la mesa con la familia nazarena es quizá lo que más disfruto en el mundo!

Gustavo Crocker es superintendente general de la Iglesia del Nazareno.