Primicias: ofrecer a Dios lo primero y lo mejor

Primicias: ofrecer a Dios lo primero y lo mejor

Primicias: ofrecer a Dios lo primero y lo mejor

Si viaja a la costa sureste de los Estados Unidos, verá numerosos buques de carga que incluyen múltiples contenedores de mercancías que ingresan al país. Cuanto más se acerca uno a estos enormes barcos, más impresionado se encuentra con el proceso de manejo de una nueva carga. Si viaja hacia el norte desde esa costa, verá barcos pesqueros, embarcaciones de lujo y equipo militar que llenan las aguas del océano. Los barcos vienen en todas las formas y tamaños y se usan de una variedad de maneras.

En nuestro viaje espiritual, también nos encontramos con distinos "barcos" que definen quiénes somos en Cristo. El tipo de barco que elegimos habla de nuestra lealtad, compromiso y resolución mientras procuramos honrar a Dios con todo lo que nos ha confiado. La literatura sapiencial bíblica lo presenta de esta manera: "Honra al Señor con tus riquezas y con lo mejor de todo lo que produces" (Proverbios 3:9, NTV). El barco en el que decidimos embarcarnos determinará qué tan fielmente honraremos a Dios con sus recursos.

El barco de los tesoros: Aferrarnos a lo que hemos adquirido

Vivimos en una cultura del "yo primero" que está en plena exhibición a través de la acumulación egoísta. Hay muy pocas muestras de generosidad o donaciones compasivas para los demás. En cambio, las personas se aferran intencionalmente a las cosas sin una razón aparente. Donde vivo, parece haber un número creciente de instalaciones de almacenamiento donde las personas se reúnen y guardan cosas que no han usado durante mucho tiempo, solo para retenerlas por motivos desconocidos. Incluso hay un programa de televisión donde las personas apuestan por adquirir unidades de almacenamiento abandonadas en busca de encontrar un tesoro escondido. Santiago 5:1-3 nos advierte que nuestra riqueza se pudrirá si nos aferramos a ella con prioridades equivocadas. Si sus primicias están reservadas para complacerse a sí mismo y acumula posesiones materiales, entonces será imposible mostrar respeto al Señor.

Los resultados del acaparamiento son evidentes en la actitud hacia las finanzas y en la forma en que se priorizan los asuntos de riqueza y pertenencias. Esperar hasta el final del mes para considerar dar una ofrenda a Dios y su iglesia muestra una falta de confianza y una dependencia de en uno mismo. Un pastor jubilado solía decir: "Siempre hay más mes que dinero".

El barco del Señor: Dios es nuestra primera prioridad

Cuando ocurre el crecimiento espiritual, una transformación increíble es evidente. Toda nuestra perspectiva sobre las finanzas, la riqueza y las posesiones materiales está revolucionada. Lo que una vez fue una batalla constante por la posesión, ahora está reducido a un simple reconocimiento de confianza en el Señor por todo lo que poseemos. Cuando nuestras primicias se dejan de lado de inmediato para unirse en la misión de Cristo, toda nuestra perspectiva cambia. Nuestro nivel de estrés disminuye y nuestro estado de ánimo es más alegre.

Éxodo 23:19 afirma: "Llevarás a la casa del Señor tu Dios lo mejor de tus primicias". Claramente, este versículo enfatiza no solo los primeros rendimientos de su trabajo, sino que agrega lo mejor de las primicias. Cuando reconocemos a Jesús como nuestro Señor, deseamos darle lo mejor que tenemos que ofrecer. No estamos preocupados por si habrá suficiente; sabemos que Dios proveerá todo lo que necesitamos para la gloria de su nombre. Hay libertad cuando nos dejamos llevar y dependemos de Dios.

 

El barco de la mayordomía: Administrar lo que Dios nos ha confiado

Recuerdo que cuando conseguí mi primer trabajo, mis padres me exigieron que reservara el 10 por ciento para el diezmo. Dado que solo me pagaban $1.90 por hora, pensé que no tenía mucho sentido reservar 19 centavos para dar a la iglesia. ¿De qué servirían mis 19 centavos para cumplir la misión de la iglesia? Ahora me doy cuenta de que la cantidad no era el problema, sino el nivel de mi compromiso. Las palabras de Jesús son verdaderas: "El que es fiel en lo poco también lo será en lo mucho; y el que no es honrado en lo poco tampoco lo será con lo mucho. Por eso, si ustedes no han sido fieles en el uso de las riquezas deshonestas, ¿quién les confiará las verdaderas?" (Lucas 16:10-11).

Cuando yo era niño uno de mis pastores contó la historia de cuando su familia experimentó momentos financieros difíciles. Él decidió retener su diezmo a Dios durante un período de tiempo. Después de un rato, el Espíritu Santo redarguyó su corazón y quiso honrar a Dios con sus riquezas. En sus estudios, aprendió que Levítico 27 enseña que uno debe agregar un quinto al diezmo que no es ofrecido al Señor. Más tarde, bromeaba diciendo: "No puedo permitirme el lujo de no diezmar".

No subestimemos la disciplina que implica vivir una vida que honra a Dios. Reconocemos la necesidad de sabiduría en la forma en que gastamos el dinero ganado, incluso después de que el diezmo es ofrendado. Dar a Dios nuestras primicias no emite un boleto para vivir una vida sin control fiscal el resto del mes. Debemos administrar bien cada área de responsabilidad financiera mediante la oración.

Viviendo con un chaleco salvavidas

Los beneficios y alegrías de vivir con Jesús incluyen la paz del corazón, la mente y el alma. Se nos recuerda que la obediencia al Señor no tiene porque ser una carga. Vivimos con valentía, no con miedo. No somos arrojados a las aguas profundas solo para luchar por la supervivencia. Es como si tuviéramos un chaleco salvavidas para protegernos de las olas desafiantes del mundo.

Hay momentos en que nos sentimos como si estuviéramos en un barco de guerra, luchando por nuestras vidas. Otras veces, nos encontramos en un remolcador ayudando a un amigo mientras maniobra las dificultades de la vida. Y otras veces, vamos en un bote flotante que se desliza lentamente a través de las aguas tranquilas y disfruta de la serenidad de una vida que honra a Dios. Elija su barco con gran cuidado, teniendo presente que nunca está solo. Nuestro Dios es fiel y cumplirá lo que ha prometido.

Wayne Nelson es el administrador del distrito de Kansas City.

Public